martes, 25 de noviembre de 2014

Crónicas vampiricas - La reina de los condenados

...Sin embargo, lo amaba. Amaba su piel fina y blanca, sus grandes ojos pardos oscuros. Lo amaba no porque se pareciera a un joven afable y pensativo, sino porque era horroroso, atroz, aborrecible, y bello al mismo tiempo. Lo amaba del mismo modo en que la gente ama lo perverso, por el escalofrío que causa en la médula de sus almas. Imaginad, matar así, tomar la vida en cualquier momento que a uno le apetezca, simplemente hacerlo, hundir los colmillos en otro ser y arrebatar todo lo que una persona pueda dar de sí...

Daniel

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