jueves, 24 de septiembre de 2015

Grey

Me muestro de acuerdo con ella y la observo, fascinado, mientras vuelve a aparecer en su piel ese rubor. Me siento frente a ella e intento dominar mis pensamientos. Ella saca un papel arrugado y una grabadora digital de un bolso demasiado grande. Es un poco manazas, y el maldito cacharro se le cae dos veces sobre mi mesa de café Bauhaus. Es obvio que no ha hecho esto nunca, pero por alguna razón que no logro comprender todo esto me parece divertido. Normalmente esa torpeza me irritaría de sobremanera, pero ahora tengo que esconder una sonrisa tras mi dedo índice y contenerme para no colocar el aparato sobre la mesa yo mismo.

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